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XI. trimming, secado y curado

Una vez que cosechas, te verás tentado a probar tu mota, pero esto es una mala idea: una planta recién cosechada tiene mucha clorofila, por lo que sus cogollos tendrán un mal sabor y serán ásperos y desagradables al fumar, raspando mucho la garganta. Además, el sabor, olor y la potencia todavía no se habrán desarrollado completamente. ¡Sé paciente! Un poco más y podrás fumar marihuana de primera calidad. La diferencia de calidad entre una mota que fue secada y curada de forma correcta y una que no... ¡es abismal!

Trimming

Si has convivido con gente con mucha cultura cannábica, probablemente te habrán contado de los famosos trimmers: personas que viajan a California en la temporada de cosecha para trabajar trimeando. El trimming (o manicurado) consiste en darle una peluqueada a tus cogollos: cortar las hojas para que quede casi solo flor. Para ello necesitarás unas tijeras de manicurado: puedes encontrarlas en tiendas de jardinería, o incluso puedes usar tijeras típicas

cannabis trimming

para cortar el pelo. Si bien a nivel comercial es importante que los cogollos tengan un buen look, en el autocultivo depende de la preferencia personal qué tanto cortar de las hojas: lo ideal es deshacerse de los excesos de hojas que no tienen tantos tricomas y disminuyen la potencia de lo que fumemos, además de que son más ásperas al fumarse. ¡No te deshagas de las hojas que cortas al hacer el trimming! Puedes usarlas para hacer mantequilla cannábica o extractos como aceites o hash.

El trimming se puede hacer antes o después del proceso de secado; para decidir cuándo hacerlo, hay que tomar en cuenta las condiciones del ambiente del lugar donde secaremos.  

Wet trimming: el trimming húmedo es cuando cortamos las hojas inmediatamente después de la cosecha, cuando la planta está muy húmeda. Las hojas de una planta recién cortada todavía tienen mucha agua, lo cual facilita mucho el trabajo de trimearlas, ya que son grandes y es fácil distinguirlas y separarlas de la flor. El wet trimming es muy recomendable si el ambiente en el que secarás es muy húmedo, ya que si no quitas las hojas (que aportan mucha humedad) te arriesgas a que aparezcan hongos.

Dry trimming: el trimming en seco es cuando cortamos las hojas después del proceso de secado, cuando las hojas ya perdieron toda su humedad y por lo tanto se retraen y son más difíciles de trimear. El dry trimming es muy recomendable cuando el ambiente en el que haces el proceso de secado es más bien seco, ya que las hojas protegen a los cogollos y aportan humedad, por lo cual la planta tarda más en secarse: como explicaremos a continuación, la idea es secar lo más lento posible sin arriesgarnos a tener hongos.   

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A la izquierda, cogollos sin trimming, a la derecha, los cogollos ya trimeados.

Trimming cannabis

A la derecha, un cogollo sin trimming, a la izquierda, un cogollo que ya fue trimeado.

Secado

 

El secado es sumamente importante para deshacernos de la clorofila y para que nuestros cogollos comiencen a liberar sus cannabinoides y sus terpenos, los responsables del olor y el sabor.

El secado se realiza colgando la planta en un espacio oscuro y ventilado. Puedes colgar la planta entera o por ramas: si la cuelgas entera, tardará más en secarse, por lo cual te arriesgarás a que aparezcan hongos si el ambiente es muy húmedo. Nosotros preferimos colgar por ramas, así:

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Las condiciones óptimas para que el secado ocurra son: temperatura de 21º centígrados y humedad relativa de entre 50% y 55%. 

Temperaturas más altas de 28º centígrados o humedad de menos de 45% pueden ocasionar que muchos terpenos y cannabinoides de tus cogollos se quemen y desaparezcan, haciendo que tu mota pierda mucha potencia y quede con un olor desagradable, como de heno. Temperaturas muy bajas o humedad de más de 60% incrementan el riesgo de hongos.

La clave es que tus cogollos se sequen lo más lento posible sin que aparezcan hongos. El tiempo de secado varía, pero lo ideal es que tarde entre 5 y 10 días. Hay growers que incluso lo llevan hasta 14 días.

Sabrás que tus cogollos están listos para el proceso de curado cuando las ramitas más pequeñas se rompan al doblarlas, pero las ramas más grandes sigan un poco chiclosas y no se rompan fácilmente al doblarlas. Debes tener mucho cuidado de no secar de más tus cogollos, pues la humedad perdida es muy difícil de recuperar, y en cambio si llegan al curado con más humedad de la necesaria, es bastante fácil quitarla.

Curado

 

El curado es el proceso final en el cual nuestros cogollos liberan todos sus cannabinoides y terpenos, consiguiendo que tengan la mayor potencia y su mejor olor y sabor posibles. El curado se realiza metiendo los cogollos en frascos herméticos de vidrio, sin llenar los frascos por completo: la idea es que dentro del frasco, la humedad relativa se mantenga entre 60% y 65%, siendo 62% el punto ideal. Es mejor si la temperatura se mantiene entre 18º y 23º centígrados. Utiliza un higrómetro pequeño, son muy baratos y fáciles de encontrar.

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Con menos de 55% de humedad relativa, el curado difícilmente sucederá. Entre 55% y 60% el curado si sucede pero más lentamente. Con más de 65%, la aparición de hongos es casi inevitable. Para alcanzar la humedad relativa óptima de entre 60% y 65%, la clave está en que el proceso de secado lo hagamos hasta el punto exacto; es todo un arte que dominarás con la práctica. En nuestra experiencia, es mejor meter los cogollos a los frascos antes de que el secado se complete y las ramas más chicas se rompan (al final, el curado no es más que un secado muy lento); es probable que hacer esto ocasione que la humedad relativa dentro del frasco supere 65%, pero no hay problema: si éste es el caso, simplemente saca los cogollos y extiéndelos para que les de el aire en un plato largo o una bandeja por unos 20 minutos, luego vuelve a meterlos al frasco y cierra; así hasta que alcances la humedad relativa ideal. Revisa constantemente que la humedad dentro de los frascos no supere 65%, pues aunque la primera hora se puede mantener en ese rango, con el tiempo puede ir subiendo. 

 

Conserva los frascos en un lugar oscuro. La primera semana, abre los frascos durante unos segundos una o dos veces al día, para que el exceso de humedad se libere y prevengas la aparición de hongos. La segunda semana, puedes abrir los frascos una vez cada uno o dos días. A partir de la tercera semana, ya sólo será necesario abrir los frascos una vez a la semana y el curado sucederá sin riesgo de hongos, siempre y cuando la humedad relativa se mantenga en aproximadamente 62%. 

¿Cuánto tiempo dura el curado? De 2 semanas hasta 6 meses. Aunque a partir de 2 o 3 semanas el curado ya es suficiente y tendrás una mota de gran calidad, tus cogollos tendrán mejor olor, sabor y potencia entre más tiempo pasen curándose. ¡Haz la prueba!

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